Sobre Hiparquia

Enviado por Adolfo el Jue, 2007-02-01 21:25
Crates e Hiparquia
 

 

 

Roma, Museo delle Terme, Fresco de la Farnesina representando verosímilmente a Crates e Hiparquia

(Imagen y referencia tomada de http://www.ugr.es/~odiseo/crat.html)

 

 

"También quedó cautivada por sus doctrinas (las de Crates) la hermana de Metrocles, Hiparquia. Los dos eran de Maronea. Efectivamente, se enamoró de Crates, tanto por sus palabras como por su conducta, al tiempo que no prestaba ninguna atención a los que la cortejaban, ni a su riqueza, ni a su nobleza, ni a su hermosura. Para ella sólo existía Crates. E incluso llegó a amenazar a sus padres con el suicidio, si no la entregaban a él. Crates entonces fue llamado por los padres para disuadir a la joven y hacía todo lo posible para ello. Al final, como no la convencía, se puso en pie y se desnudó de toda su ropa ante ella, y dijo: 'Éste es el novio, ésta tu hacienda, delibera ante esta situación. Porque no vas a ser mi compañera si no te haces con estos mismos hábitos.'

 

La joven hizo la elección y, tomando el mismo hábito que él, marchaba en compañía de su esposo y se unía con él en público y asistía a los banquetes. Fue precisamente en un banquete en casa de Lisímaco donde rebatió a Teodoro el apodado el Ateo, dirigiéndole el sofisma siguiente: lo que no sería considerado un delito si lo hiciera Teodoro, tampoco será considerado delito si lo hace Hiparquia. Teodoro no comete delito si se golpea a sí mismo, luego tampoco lo comete Hiparquia si golpea a Teodoro. Él no replicó a esta frase, pero le arrancó el vestido. Pero Hiparquia ni se alarmó ni quedó azorada como una mujer cualquiera. Sino que, cuando él le dijo: '¿Ésta es la que abandonó la lanzadera en el telar?', respondió: 'Yo soy, Teodoro. ¿Es que te parece que he tomado una decisión equivocada sobre mí misma, al dedicar el tiempo que iba a gastar en el telar en mi educación?' Esta y otras mil anécdotas se cuentan de la filósofa."

 

Diógenes Laercio. Vidas de los filósofos, VI. Los cínicos.

 

Citado en Carlos García Gual. La secta del perro. Alianza Editorial. Madrid. 1998.

Enviado por Zaratustra el Dom, 2007-02-18 14:54

 

¿Por qué elegiste a Hiparquia?

 

¿Por su importancia, por empatía, porque sí, por nada de esto?

Enviado por Adolfo el Vie, 2007-04-20 23:51

 

¿Que por qué la he llamado Hiparquia? Bueno, hay algunas razones que prefiero que permanezcan ocultas para darle a la cosa un aire misterioso que siempre conviene fomentar y mantener. Pero vale, te contestaré tan lejos como me lo permita el misterio. Se me ocurre que una respuesta muy en boga, por actual, sería decirte “¿y por qué no?”. Haríamos, así, bueno el diagnóstico de estos tiempos, que un amigo me envió en forma de chiste a través del correo electrónico (aunque sus razones fueran, en parte, muy distintas): “¿Qué te parece peor, la ignorancia o el desprecio?”, y responde, “Ni lo sé ni me importa”. Pero no, a ti te daré una respuesta extemporánea o intempestiva, más que nada porque siempre me ha admirado la curiosidad, sobre todo la ajena. Cuando estudiaba en la facultad me topé con un profesor que resultó ser una autoridad en la historia de la filosofía antigua y medieval. Con él nació y creció mi fascinación por los griegos, fascinación que perdura y aumenta según pasan los años. No voy a relatarte mis peripecias en los dos años en que fui su alumno, aunque es posible que el asunto no carezca de interés para alguno; baste decir que este profesor acudía a sus clases con una maleta en la que llevaba más de una docena de textos, sobre el tema que se terciara, que leía con profusión e inconcebible soltura en sus lenguas originales. El abanico abarcaba, naturalmente, el griego, el latín y unas cuatro o cinco lenguas modernas; traducía sobre la marcha más allá de la literalidad depurando el estilo. Una maravilla, la verdad. Por él supe de la existencia de los cínicos, sobre los que contaba desternillantes historias, sacadas en su mayoría de la Vida de filósofos ilustres, de Diógenes Laercio. Me gustaron mucho las anécdotas referidas a una tal Hiparquia, una muchacha muy bella, proveniente de familia rica, que lo dejó todo para ser la compañera de Crates, ciudadano pudiente que se hizo pordiosero por seguir las enseñanzas de Diógenes, el sinopense. Me pareció un impresionante testimonio de amor a la libertad y una apabullante muestra de valor: estos cínicos, sin duda, estaban dispuestos a apostarlo todo para hacer de sus vidas algo excepcional, un canto de cisne a la auténtica sencillez, esa misma que resulta para casi todos tan complicada.

 

Creo que fue en el tercer año de carrera, o quizá en el cuarto (no tengo memoria para el tiempo), cuando unos cuantos amigos, estudiantes de pedagogía, psicología, música, arte dramático, filosofía, algunos escritores y poetas en ciernes, y cierto miembro de lo que se conocía (no sé si existe aún) como Circo de la palabra itinerante, fundamos una asociación cultural vinculada a la Universidad que se llamó Hiparquia. Fue una experiencia muy provechosa y gozosa; y la recuerdo con nostalgia. Aquel profesor y otros con quienes he mantenido, a pesar del tiempo y la distancia, una buena amistad colaboraron con mucha ilusión en el proyecto. Es en humilde homenaje a ellos, también, el nombre de esta bitácora.

 

Espero, con esta explicación, no haber satisfecho del todo tu curiosidad, Zaratustra; y que la conversación continúe.

Enviado por Zaratustra el Jue, 2007-07-19 19:48

Mira que por seguir la tónica de estos tiempos te habría respondido que sí, que sintiéndolo mucho con tu explicación has saciado mi curiosidad, pero sabrías que te estaría mintiendo.

 

Hace unos días me compré el "La secta del perro, Carlos García Gual. Vidas de filósofos cínicos, Diógenes Laercio", y con los fragmentos que llevo leídos debes saber que ya soy del club de fans de Diógenes, y seguro que en breve de los cínicos en general. Y quizás cuando sea mayor me convierta a cínica, ya veremos! jijiji

 

Seguro que fue una experiencia gratificante tal miscelánea para el "Circo de la palabra itinerante", suena tan bien. Más preguntas, ¿y cómo colaborabas, qué aportabas, escribías, recitabas, actuabas, eres también músico? Cuenta, cuenta!

El señor Google me ha llevado a una página que no sé si tendrá alguna vinculación con la asociación que fundásteis. Aquí te la dejo, a ver si te da una sorpresa:

 

http://www.nodo50.org/mlrs/calle/recit/palint.htm